
El Museo Arqueológico de Sevilla cuenta con una relevante colección de sarcófagos de plomo.
De entre más de la veintena de sepulcros depositados en el Museo en distintos momentos de la historia de la Institución, destaca por su número y valores estéticos el conjunto extraído a principios del siglo XX en la Necrópolis de la Vegueta, Itálica, Santiponce. Estos se han venido asociando a creencias y usos funerarios cristianos entre finales del siglo III y siglo IV d.C.
Ha pasado, por tanto, más de un siglo desde que Manuel Fernández Flores, Secretario de la Comisión Provincial de Monumentos editara en 1904 el informe “Excavaciones en Itálica. Año 1903”, en el que además de dar cuenta de estos hallazgos describe unas estructuras interpretadas como una basílica paleocristiana y una edificación de sillares de planta de cruz griega.
Los sarcófagos son mayoritariamente de planta trapezoidal, más anchos en la cabecera. Se componen de caja y tapa. La caja es lisa, confeccionada con dos planchas rectangulares soldadas en el eje central, los bordes se recortaban y doblaban sobre sí para después soldarse en las esquinas. Las tapaderas podían ser lisas o bien presentar una elaborada decoración de carácter geométrico y/o vegetal a modo de bandas que se entrecruzan en diagonal o perpendicular en el eje central de la pieza, el borde también se decoraba. Esta ornamentación se obtenía mediante la impresión de estampillas decorativas sobre la base de fundición donde se vertía el plomo líquido para conformar las planchas.
Su materialidad (el plomo es un metal muy frágil, fácilmente deformable, con un elevado peso que además dificulta su manipulación), unido a otros factores como el tiempo transcurrido, el deficiente estado de conservación y el riesgo de disociación, llevaron al Departamento de Conservación e Investigación a poner en marcha un plan urgente de carácter curativo y preventivo para evitar mayores pérdidas de este valioso conjunto.
Así, en el año 2018 se plantea un proyecto piloto para la limpieza y embalado definitivo de cinco sarcófagos, tres de ellos procedentes de la Vegueta. La empresa de restauración METIS, adjudicataria de los trabajos, además de proceder a la limpieza en seco de los sarcófagos, ideó un sistema de embalaje individualizado que permitía el paletizado. Además se tuvo en cuenta en su diseño el uso de materiales resistentes pero ligeros, la facilidad de extracción de la pieza y la separación de componentes (tapa y caja) para evitar una mayor deformación.
De forma paralela desde el Departamento de Conservación e Investigación del MAS se procedió a la identificación y documentación de todas las piezas así como a la retirada de los restos óseos humanos que aún se conservaban en dos de los sarcófagos. Aunque muy alterados por el tiempo transcurrido, fue posible localizar la mayor parte de los restos óseos así como algunos fragmentos del ajuar original (ungüentario de vidrio y plato cerámico) en uno de los sarcófagos.
Como último paso, las piezas se han llevado al Centro Logístico del Patrimonio Cultural de Andalucía. Ante los óptimos resultados obtenidos, esperamos continuar esta anualidad con el proyecto.
Julia Herce Firmia
Ayudante de Museos Departamento de Conservación e Investigación
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