Noches blancas para nuestro patrimonio

21/10/2014

El autor analiza la situación de algunos inmuebles de interés histórico-artístico

La reciente celebración de la Noche en Blanco. Sevilla 2014 nos ha permitido una aproximación a la situación actual de nuestro patrimonio en un doble sentido: por una parte verificar el grado de conservación y uso en que se encuentran nuestros monumentos menos accesibles y, por otra, evaluar el interés que la ciudadanía demuestra para con su legado arquitectónico. Respecto este último, la impresión no puede ser más positiva: desde muy temprano se formaron importantes colas para poder acceder a los espacios normalmente cerrados, reflejando un gran interés de los sevillanos por su patrimonio menos conocido.

El primer caso al que me quiero referir favorablemente es al Garaje Laverán, en la calle Baños, felizmente recuperado para dedicarlo al estudio, conservación y restauración de los elementos arquitectónicos y arqueológicos de propiedad municipal dispersos por muy distintas dependencias. Iniciativa que considero muy positiva por varias razones. En primer lugar por la puesta en valor del propio edificio, obra de Antonio Gómez Millán, de 1912, de influencia modernista y catalogado. Propiedad de la Gerencia de Urbanismo desde hace una década, ha permanecido todo este tiempo sin un destino adecuado. Durante un tiempo se pensó incluso dedicarlo a simple almacén de material administrativo. Afortunadamente esto no se llevó a cabo y el destino actual resulta mucho más acorde con el valor del edificio.

En segundo lugar es afortunado el uso previsto por lo que supone de recuperación, restauración y puesta en valor del numeroso conjunto de piezas arquitectónicas, arqueológicas y ornamentales dispersas por distintos recintos municipales, la mayor parte de ellas en los jardines de la Torre de don Fadrique, y sobre los que puedo aportar algunos datos. Cuando en 1983 me hice cargo de la dirección del Departamento de Arquitectura de la recién creada Gerencia Municipal de Urbanismo, y del que también formaban parte José María Cabeza y el arquitecto Jesús Irala, nos llamó la atención, no sólo las numerosas piezas de interés arquitectónico y arqueológico semiocultas entre aquellos jardines sino, también, la inexistencia de información precisa. A tal efecto propusimos el encargo al arqueólogo José Lorenzo Morilla de la elaboración de un Inventario Arqueológico Municipal que fue finalizado y entregado en 1985. En él se catalogaron un total de 245 piezas de muy distintas características. Durante la visita nocturna pudimos comprobar cómo las piezas aún conservan los números de identificación de aquel inventario. La corta vida de aquel Departamento así como la descoordinación entre las distintas áreas municipales condenó al olvido todo este trabajo. Hoy felizmente vuelven estas piezas a salir a la luz.

También es digno de resaltar cómo es posible obtener resultados brillantes con una eficiente colaboración y coordinación entre las distintas áreas municipales sin necesidad de grandes inversiones. Aquí quiero destacar la intervención del muy eficiente arqueólogo de la Gerencia, Francisco Óscar Ramírez Reina, con más de 20 años de experiencia municipal.

El otro caso al que me quiero referir es al de los Baños de la Reina Mora. Fue durante el primer Ayuntamiento democrático (1979-1983) y gracias al interés y constancia de Víctor Pérez Escolano, entonces delegado de Urbanismo, cuando estos restos almohades pasaron a propiedad municipal. Durante los más de 30 años transcurridos solamente se han acometido unos imprescindibles trabajos de consolidación y cubrición del espacio central, bajo la dirección de los técnicos de la Gerencia de Urbanismo, la arquitecto superior Cristina Sánchez Mendoza y el arquitecto técnico Gonzalo Sánchez Caballos. Aunque en el estado actual sea posible imaginar el valor y la importancia de los restos conservados, han pasado ya más de siete años desde que se culminó esta primera fase y se hace urgente acometer los trabajos de pavimentación, acabados y dotación de los servicios indispensables para su apertura continuada al público.

Quiero formular dos sugerencias de visitas para la próxima Noche en Blanco. La primera sería la visita guiada por el interior de la Muralla de la Macarena. La "liza", esto es, el espacio comprendido entre la muralla y su barbacana está completamente rehabilitada e iluminada y puede recorrerse desde el Arco hasta la Puerta de Córdoba, única puerta almohade que se conserva. La otra visita, la más evidente, la de la tercera de nuestras grandes torres, la Torre de la Plata que continúa, todavía hoy, incomprensiblemente dedicada a usos administrativos, y permaneciendo oculta a los ojos de los sevillanos.

http://www.diariodesevilla.es/article/opinion/1882444/noches/blancas/para/nuestro/patrimonio.html

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