
La restitución del carcaj y del arco del ángel caído es una de las operaciones más importantes de nuestro cometido, dada la repercusión en la obra artística de Coullaut Valera. Por ello, este trabajo se está ejecutando con la mayor de las reservas con el fin de recuperar estos elementos indispensables en la identificación del amor herido que cierra la simbología literaria del monumento.
En 1988 aún se conservaba el carcaj original, pero se había perdido el arco que fue restituido en la restauración de aquel año. A partir de entonces sucesivos atentados vandálicos han ido determinando la incorporación de distintos carcajs y arcos, que no siembre se han caracterizado por su autenticidad y fidelidad al original. Actualmente, el carcaj ha desaparecido y el arco conservado no tiene nada que ver con el original en forma, dimensiones y disposición sobre el monumento.
La investigación histórica realizada ha determinado las características del carcaj, identificando su repertorio ornamental y textura gracias a diferentes fotografías de la época, donde se aprecia con absoluta claridad. También la comparación con el carcaj existente que porta Cupido ha sido determinante para fijar las características finales que poseerá la nueva pieza. Por otro lado, los alzados levantados para la restauración de 1988 han permitido conocer su dimensión exacta. Asimismo, este trabajo ha concluido de igual forma con el arco.

