
DATOS IDENTIFICATIVOS DEL BIEN.
Denominación: Retablo cerámico de Santa Rita de Casia.
Autor: Fábrica de Cerámica Santa Ana (Triana, Sevilla).
Datación: En torno a 1950.
Ubicación: Fachada de la iglesia del Monasterio de San Leandro. Plaza de San Leandro, 01. Sevilla. Medidas aproximadas: 1,05 X 1,50 m.
Protección patrimonial: Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Monumento. BOE 05/01/1996.
APROXIMACIÓN CULTURAL.
El Monasterio de San Leandro es uno de los más antiguos de Sevilla. Hunde sus raíces en las primeras décadas posteriores al momento de la Reconquista. De hecho, tradicionalmente se ha establecido su origen en época del rey Fernando III, aunque no se tiene constancia documental de ello.
Sí es cierto que las primeras referencias conservadas ya nos hablan de una comunidad consolidada en la zona extramuros, próxima la Puerta de Córdoba, que contaba con los favores del monarca Fernando IV (1309). Tras diversos avatares históricos y después de ocupar varios emplazamientos, la comunidad agustina se establece en el solar que hoy ocupa el monasterio, anexo a la parroquia de San Ildefonso, en 1369 gracias a la cesión de unas casas por parte del rey Pedro I de Castilla.
Los siglos XVI y XVII marcarán la época de esplendor del Monasterio, fechándose entonces la remodelación del inmueble. Se levanta en esta época la iglesia con una estructura de cajón, dotada de coros alto y bajo y cubierta con bóveda de cañón con lunetos y con cúpula en el presbiterio.
Desde el exterior se identifica especialmente por su esbelta fachada, siendo la más conocida la de la Plaza de San Leandro, donde se encuentra la portada de acceso a la iglesia. Justo aquí fue colocado a mediados del Siglo XX un retablo cerámico con la imagen de Santa Rita de Casia.
En el siglo XIX, pese a vivir un momento de decadencia, se produce una remodelación del monasterio, que tendrá entre otras consecuencias la renovación de los bienes muebles de la iglesia. Se instalan nuevos retablos e imágenes, que terminarán por configurar la fisonomía que hoy presenta. En este periodo decimonónico se data la figura de Santa Rita de Casia, cuya devoción hoy se mantiene como una de las principales de la ciudad en el ámbito conventual (junto a San Pancracio en Santa María de Jesús y Santa Marta en el de la Encarnación), lo que significa el mantenimiento del contacto propio entre la vida religiosa de intramuros y la parte pública de la ciudad.
La tradición milagrosa de Santa Rita de Casia y el fervor que despierta en sus cultos todos los días 22 de cada mes, en la novena y en su función principal propiciaron la idea de instalar un retablo cerámico con su imagen con el fin de perpetuar su presencia en el ámbito público y facilitar así su culto externo.
La pieza es un interesante retablo compuesto por 70 baldosas cuadrangulares que alcanza unas medidas aproximadas de 1,05 x 1,50 metros. Fue realizado por la célebre Fábrica de Cerámica Santa Ana situada en Triana durante la década de 1950. Representa la imagen de Santa Rita que se custodia en el interior del templo conventual sobre fondo amarillo y enmarcado por una cenefa de roleos vegetales y rocallas con una cartela al pie: “Sta. Rita de Cacia, abogada de lo imposible”.
En julio de 2013 se produjo el desprendimiento de seis piezas del retablo, una situación que evidenció el estado de conservación tan deficiente que presentaba la fachada donde se encontraba.
Desde su instalación y debido al fervor religioso de la Santa, este azulejo se ha constituido como un elemento identificativo, junto a la Pila del Pato, de la Plaza de San Lorenzo, jugando un papel esencial no sólo en la estética urbana del espacio, sino también en la impronta histórica de este rincón sevillano. Por todo lo escrito, hay que valorar este retablo cerámico como una pieza importante por sus valores artísticos, ya que fue realizado en un importante taller sevillano y también por su componente etnológico e histórico al reflejar y perpetuar exteriormente una de las principales devociones sevillanas de dos siglos de antigüedad.
BIBLIOGRAFÍA.
FERNÁNDEZ DE PAZ, Eva: “Religiosidad popular sevillana a través de los retablos de culto callejero”. Sevilla, 1987.
MARTÍNEZ MARTIN, Santiago. Visita artística al convento de San Leandro. 1937.
MOSQUERA ADELL, Eduardo; PEREZ CANO, María Teresa. Arquitectura en los conventos de Sevilla: una aproximación patrimonial a las clausuras. Sevilla, 1991.
VALDIVIESO GONZALEZ, Enrique; MORALES MARTINEZ, Alfredo J.. Sevilla Oculta. Monasterios y Conventos de Clausura.
ESTADO DE CONSERVACIÓN
El retablo de Santa Rita se encontraba en un pésimo estado de conservación producido por las operaciones de extracción a las que fue sometido para retirarlo de la fachada. La fragmentación de gran parte de las baldosas y la pérdida de los esmaltes era, sin duda, el daño más llamativo y grave. El método de custodia y almacenaje empleado posteriormente vino a agravar una situación que ha requerido unos trabajos de reconocimiento previo muy exhaustivo con el fin de aprovechar la mayor parte del material constitutivo original.
Patologías.
1. Suciedad y residuos adheridos en superficie.
Al estar continuamente expuesto a la intemperie y depositarse luego sin un embalaje estanco, el retablo presentaba una superficie afectada por la acumulación de polvo y restos de suciedad que se encuentra suspendida en el aire. La superficie esmaltada estaba afectada por restos adhesivos derivados de la cinta con la que fue almacenado.
2. Humedad.
En el anverso de las baldosas se apreciaban signos de descohesión del bizcocho debido a la acción de la humedad que podría haber incidido en la pieza por infiltración a través de un contacto directo (lluvia) o por capilaridad, que viene aportada por la fábrica de ladrillo y mortero, que al ser porosas, se convierten en medios idóneos para la transmisión de la humedad.
3. Fluorescencias de sales.
Se trataba de un daño muy puntual. Viene propiciado por las sales arrastradas por el agua en la que se encuentran disueltas a través de los materiales arquitectónicos. Los procesos de cristalización suponen un deterioro del bizcocho y de la cubierta, provocando desprendimientos del esmalte al aflorar preferentemente desde el interior a la superficie.
4. Fragmentación.
Sin lugar a dudas, el daño más grave que presentaba. Éste tiene su origen en un tratamiento inadecuado, un proceso de extracción que tuvo consecuencias desastrosas, provocando la fragmentación de las piezas. A ello se le sumaba la pérdida de lascas originales que había supuesto la retirada descontrolada de la cinta adhesiva antes de que se hubiese iniciado la restauración.
Azulejos fracturados y con pérdidas parciales del vidriado.
PROCESO DE RESTAURACIÓN.
Criterio.
Al estar integrado en un BIC, el retablo cerámico participa de todas las cautelas que establece la ley en cuanto a su protección y conservación. Por todo ello, la propuesta de restauración que a continuación exponemos está diseñada de acuerdo a los principios detallados en el Título II “Conservación y Restauración” de la Ley 14/2007 de Patrimonio Histórico de Andalucía.
Atendiendo a lo expuesto y considerando los postulados de las normativas internacionales en materia de conservación y restauración de bienes culturales, las operaciones proyectadas serán ejecutadas procurando el máximo respeto por los valores históricos y artísticos del bien.
Tanto las soluciones, como los productos a utilizar tienen una eficacia garantizada y están ampliamente contrastados por su uso en intervenciones similares a la presente. Son, por tanto, materiales reversibles y compatibles con la tradición técnica y con la naturaleza compositiva del bien.
Para evitar las reconstrucciones, las reintegraciones se harán de manera puntual y aislada en pequeños puntos, solamente en aquellas zonas que sea necesaria para salvaguardar la imagen estética de la obra artística. Estas reintegraciones se centrarán en lo cromático y volumétrico, quedando diferenciadas en un examen pormenorizado de los azulejos, pero al mismo tiempo integradas en su visión conjunta.
La actuación que planteamos viene precedida del presente proyecto. Asimismo, a la finalización de esta intervención se entregaría una completa memoria final redactada por el personal técnico, donde se incluya el reconocimiento del retablo como objeto histórico-artístico, el diagnóstico del bien, la metodología usada y los pasos dados. Completará esta información un banco de fotografías correspondientes a las diferentes fases del proceso.
1. Identificación.
El primer paso consistió en el replanteamiento del retablo y la disposición de lascas y fragmentos, cuya posición quedó registrada mediante un código numérico. Estas partes fueron guardadas en recipientes independientes para a la espera de proceder a su restitución.
2. Limpieza.
La retirada de sustancias y depósitos ha sido una actuación cuidadosa para evitar afectar a la integridad total de las cerámicas, puesto que la adherencia del derivado de la cinta adhesiva se encontraba muy pegado, al igual que sucedía con los morteros del reverso. La limpieza se ha llevado a cabo mediante paños, hisopos de algodón y gasas suaves impregnadas de limpiadores no iónicos neutralizados con agua desionizada.
Los morteros depositados se han levantado con medios físicos como rascadores, escalpelos y bisturí. Las florescencias de sales fueron barridas mediante cepillados manuales.
3. Consolidación.
La fase de consolidación tiene como objetivo la fijación de los materiales cerámicos con el fin de aportarle a la obra estabilidad, permanencia y resistencia a los agentes atmosféricos que ha de soportar en el futuro.
Los fragmentos fueron unidos con adhesivos nitrocelulósicos reversibles en el interior de contenedores de arena con el fin de adaptar bien las uniones y garantizar la nivelación y encaje de las piezas. Se cuidaron mucho las líneas de unión comprobando que estuvieran libres de depósitos.
4. Reintegración.
Los trabajos de reintegración han tenido una doble vertiente. Por un lado, la reintegración de lagunas en el bizcocho con resina epoxi, mortero de cal y pigmentos minerales mediante espátula y enrasado con la superficie. La reintegración de superficie vítrea ha requerido una especial atención por su acabado . Este paso se ha subsanado mediante pasta de dentista.
En cuanto al color se optó por reintegrar miméticamente reproduciendo los tonos cromáticos de forma idéntica al original para no distorsionar el carácter estético de la obra. Estas reintegraciones pueden identificarse en un examen pormenorizado de la obra, ya que se encuentran a bajo nivel.
Estado final con las reintegraciones protegidas con Paraloid.
