
Manuel Delgado Brackenbury comenzó a trabajar en la realización de la Fuente justo después de su encargo, tras aprobarse el proyecto presentado, que se guarda en el Archivo Histórico Municipal de Sevilla. Su ejecución se prolongó entre los años 1.928 y 1.929, quedando concluida a mediados de este año.
El 7 de agosto de 1.929 la popular revista ilustrada “Mundo Gráfico” de tirada nacional publicaba en su sección “Notas y retratos de actualidad” esta fotografía tomada por Serrano, destacando así el estreno de esta fuente monumental. En el pie de foto se mencionaba que ocupa el lugar de la antigua pasarela de hierro y se celebraba la fama de su autor, “el notable escultor Manuel Delgado Brackembury”.
El hecho de que la instalación definitiva de la Fuente de las Cuatro Estaciones sea recogida en las páginas interiores de “Mundo Gráfico” delata indirectamente la consideración que tuvo esta obra en su tiempo, pues la revista estaba considerada como un referente en la vida social y cultural del país en estos momentos, ya que en ella trabajaban las mejores firmas literarias y los expertos y críticos de arte.
La fotografía nos muestra un primer plano de la Fuente, que abarca casi todo el formato. La imagen está tomada desde la Avenida del Cid, es decir, desde su lado Sur, de tal forma que frontalmente reconocemos la figura del Otoño y a ambos lados el Invierno (izquierda) y el Verano (Derecha).
Pueden advertirse en la fotografía varios elementos de la Fuente que resultan muy interesantes. En primer lugar, la alberca cuadrolobulada, que hoy está dentro de la alberca exterior redonda. Estaba levantada sobre un pódium o acerado con pavimento adoquinado, que hoy no se conserva.
En segundo lugar, podemos fijarnos en el primer cuerpo donde se aprecia claramente la voluptuosidad de los relieves ornamentales que le aportan un gran sentido plástico al conjunto, hoy perdido en parte debido a la erosión y desgaste que ha sufrido la piedra.
Por último, habría que prestar atención al remate de la Fuente, pues en diversas publicaciones se indica que el actual es producto de una intervención posterior. Pues bien, aquí puede comprobarse que el que hoy conserva la fuente es el original y que además se corresponde a lo proyectado por el artista desde el principio. Sólo hay una modificación respecto al diseño: en un primer momento estaba previsto que las tazas superiores evacuasen el agua mediante surtidores con forma floral que se encuentran en la parte inferior de las mismas. Aunque estas salidas de agua existen, finalmente se optó porque vertiesen agua por rebosamiento, cayendo por los lados en forma de cascada, tal y como sigue haciéndolo hoy.
Sirve también la fotografía para contemplar el entorno urbano más inmediato: el cableado eléctrico, las farolas con lámparas colgantes que existían entonces y la vida social de entonces a través de los modelos automovilísticos de la época o del guardia urbano que parece asomarse por la izquierda.
