
La limpieza de la piedra tiene como objetivo eliminar de su superficie la suciedad y los productos nocivos, es decir, aquéllos que aceleran su deterioro. La limpieza debe también mejorar la percepción estética del bien, procurando acercarla a la que tenía originalmente. La costra que cubre la piedra consiste, principalmente, en sales solubles, incrustaciones insolubles, partículas de combustibles inquemados, vegetación, microorganismos y excrementos de pájaros. Por lo general estos productos no aparecen bien diferenciados y suelen encontrarse formando una capa más o menos regular y persistente sobre la piedra.
La elección del método de limpieza depende fundamentalmente del tipo de suciedad a eliminar, extensión de la misma, grosor y uniformidad de la capa que debe eliminarse, así como de las características petrofísicas de la piedra y su estado de conservación. Es frecuente la utilización de varios métodos, que suelen aplicarse de forma sucesiva o en distintas partes de un mismo monumento, dependiendo de las características de la suciedad que se pretende eliminar.
Limpieza manual.- Eliminación de posos de sedimentos en las tazas (conchas) mediante cepillado.
Limpieza mecánica. Limpieza de la superficie pétrea con árido proyectado de manera controlada en puntos previamente delimitados según su estado de conservación. Retirada de jabelga y de líquenes que se encontraban ocultos.
Limpieza química de las figuras alegóricas de las Cuatro Estaciones (segundo cuerpo de la fuente).- Eliminación de líquenes y costras negras producto de la contaminación.
Retirada de clavos y elementos metálicos en mal estado ajenos a la obra original.
Retirada de restos de clorocaucho de impermeabilización de la alberca circular que se encontraba parcialmente destruido, degradado y había perdido su función.
Limpieza de líneas de unión, retirando morteros incompatibles añadidos posteriormente y aquellos restos que estaban inestables o parcialmente destruidos.
Retirada de restos de biofilm con cepillo tras el tratamiento biocida.
