
El respeto hacia la obra de arte original nos obliga a elegir en todo momento el tratamiento más idóneo y no actuar de forma sistemática. Con el fin de que sea la propia obra la que nos indique qué tipo de actuación para su limpieza es la más adecuada, se realizan ensayos previos en zonas puntuales. Estas pruebas son una especie de "ventanillas" que abre el restaurador en la capa de suciedad que la cubre para conocer la superficie original, su apariencia y su estado.
Además, gracias a estas pruebas los restauradores de la Fuente hemos podido clarificar qué es lo que se va a eliminar, qué hay tras la cubierta de suciedad, cuántas alteraciones están asociadas a este depósito residual y en qué nivel es recomendable su retirada. Las siguientes fotografías muestran pruebas de limpieza manual y química en algunas zonas, según la suciedad que presentase: oxido metálico derivado de las tuberías, costras negras producidas por la contaminación que provoca el intenso tráfico...


